Esto de la edad es una cosa muy rara. Y debo adelantar desde ya que yo no creo en lo de la edad. La edad, para mi, es un invento social, nada más.
Bueno…no. Mentira, que tampoco soy tan radical. Lo que sí creo es que los conceptos asociados con la edad, así como nos los venden, esos sí son absolutamente falsos. O casi absolutamente, lo que da en lo mismo.
Este verano tuve oportunidad de reencontrarme con la adolescente y la joven vintañera que fui, al releer varios escritos que ha hecho en diversas alturas de mi vida, unas muy exaltadas, otras muy deprimidas, otras ni fu ni fa. Pasar por eses escritos me ha traído una profunda sensación de unificación del tiempo. Después de un largo camino (hombre, largo…yo que se si fue largo o corto…fue rico, eso sí) el reencuentro conmigo misma es muy gratificante.
….porque me reconozco, me reconozco profunda y absolutamente. Porque el camino ha sido trazado en una determinada dirección, y las cosas que de inicio eran esenciales, todavía lo son. Sigo en la dirección que he empezado. Puedo ver que, en estos últimos 20 años he rechazado conceptos ideas y miedos que no me servían para nada. He cambiado, por supuesto. Pero soy yo. No me encuentro separada de la adolescente que fui. Esa persona no es un personaje perdido en un pasado distante condenado a ser olvidado o recordado con rancor o añoranza. ¡No! Soy yo. Es como si este tiempo hubiera sido un tiempo de preparación, el entrenamiento del guerrero si queréis. Un entrenamiento que me ha libertado de muchas correas que me impedían de avanzar, que me inmovilizaban, que no me permitían vivir todo lo que tenía ganas de vivir. Y la sensación es la de, después de un largo tiempo de entrenamiento, volverá a casa y pensara: ‘¿Bueno, ha ver, en que punto me había quedado yo?’
Con esto quiero decir que mi vida, internamente, hace todo el sentido. Pero no estoy todavía tan sabia para que todos los conceptos sociales me sean totalmente indiferentes y me atraviesen como fantasmas. Y así que me vengo a confesar un poco. Es verdad que a veces, cuando pienso que tengo 35 años me da una especie de escalofrío en el estomago. Primero, porque me cuesta trabajo comprender lo rápido que se han pasado los últimos 10 años. Y segundo, porque parece que todo está echo para que en esta edad ya nos hayamos todos instalado en la parte descendente de la curva de la vida. ‘Claro’, te dicen, ‘a los 30 todo empieza a cambiar’ (por supuesto, ahora me siento mucho mas capaz de aprovechar todo) Ya se espera seriedad (concepto todavía mas raro e inexplicable), una vida económicamente estable, todos los exámenes médicos en día (porque claro, después de los 30 todo es diferente) y una carrera ya totalmente establecida. Lo que de todas las cosas, es lo que mas ganas me da de reírme. Hombre, por supuesto que muy buena gente ya lo tiene todo muy claro desde inicio pero…..y los que no lo tienen? A ver… para quien ha estudiado una carrera en la universidad, la vida profesional empieza alrededor de los 23, y esto para los que hacen todo muy rápido y ciertito. Así que vamos a considerar 25 la edad mediana de empezar a trabajar mas en serio. ¿La edad para uno jubilarse es a los 65, correcto? Si no me equivoco, de los 25 a los 65 van 40 años. Ahora que alguien me explique porque es que si tienes 35 y no tienes un camino profesional relevante y estructurado por detrás de ti, ya se creen que eres un irresponsable, un inadaptado o, en la mejor de las posibilidades (se la gente tiene en si un poco de bondad), un pobre idealista con complejo de Peter Pan que pronto entenderá que ‘no se puede ir así por la vida’.
Bueno…pero la verdad es que todos los días pienso que la pasaje por la vida es corta. Y que mientras estamos aquí, no vamos a saber con plena seguridad que hay un allá de todo esto. O hay personas que de eso son seguras, pero yo soy de las que creyendo siempre lo duda, así que segura no estoy, y de eso resultan escalofríos de estomago todavía mayores que los provocados por la edad. Así que, a la edad la voy a seguir considerando algo secundario. Pretendo seguir aprendiendo, creciendo, sintiendo y jugando. Menos mal que no estoy sola…hay otros niños grandes por ahí. Y como se dice que los niños se reconocen mutuamente…todo se hace más fácil. J
Y hoy está otro bello día pre otoñal. Y tengo una coreografía en que trabajar. Y con lo rápido que es todo esto..mejor que lo aproveche. Y porque si se viven muchos momentos ricos, la verdad es que puede que pasen rápido, pero también el tiempo se desdobla en mil trocitos coloridos, e crece crece crece, como el tiempo de la infancia.
15 years ago
