Thursday, 29 October 2009

El verano, este año, parece pegarse a esta tierra, como si le costara seguir su ciclo, abandonarla para volver dentro de unos meses. La naturaleza no se ha detenido, en los arboles crecen las castañas, las hojas cambian de color y se empiezan a lanzar, una a una, en un vuelo suave hasta el suelo. Pero día tras día, el calor se mantiene como si se hubiera olvidado que ya le toca alejarse. Ayer, había en el aire esa niebla propia de los veranos marítimos y esta tierra interior parecía extrañamente sofocada por ella. Hoy el día ha amanecido aún mas caliente, el sol si insinúa tras las cortinas, la ropa sobra en los cuerpos, la luz se desparrama sobre todo, ajena al hecho de que es ya casi noviembre .

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